Opinión

Delincuencia juvenil, un fenómeno doloroso

Por Mg. Daniela Salgado Robles, abogada y académica de la carrera de Derecho de la U.Central Región de Coquimbo

La Convención sobre los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes (CDN) reconoce el interés superior, esto quiere decir, que toda medida que se adopte en relación a ellos y ellas deben asegurar su bienestar.

Nuestra legislación penal ha creado un sistema especializado de justicia juvenil, que se ajusta a los estándares establecidos en la CDN. De ahí, que la Ley sobre Responsabilidad Penal Adolescente considera las características de la adolescencia y se establecen sanciones específicas con tiempos límites y orientadas a la plena reinserción social, reconociéndoles como sujeto de derechos. Hay que señalar que en Chile son considerados imputables los adolescentes mayores de 14 años de edad y a menores de 18 años, rangos etarios que lamentablemente hoy son cada vez más mencionados en medios de comunicación que informan de su participación en delitos violentos, convirtiéndose en adolescentes infractores de ley.

Desde la puesta en marcha de la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente (LRPA) se han presentado algunos nudos críticos relacionados, principalmente, con las sanciones aplicables a los adolescentes, que posteriormente mantienen conductas infractoras y ya como adultos son sancionados a penas privativas de libertad, lo que implica que las sanciones establecidas en el marco de LRPA, quedan suspendidas hasta que retome a su libertad, siendo ya adultos, resultando incompatible esa realidad con el espíritu de la Ley 20.084.

Disminuir la edad a 12 años, como lo han planteado algunos actores sociales, creo que no representaría ninguna solución al problema de base, más bien, creo que se debe considerar reformular o endurecer aún más las penas de adultos que utilizan a adolescentes en la comisión de ilícitos para procurar su propia impunidad, sin olvidar por cierto que el Estado debe doblegar sus esfuerzos por llegar a aquellos espacios donde diversos flagelos cortejan a nuestros adolescentes para insertarse en la delincuencia tan tempranamente.

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